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Movimientos de cámara - Parte III

Movimientos de cámara - Parte III

En las publicaciones anteriores repasamos los movimientos de cámara en un punto fijo y en un punto móvil y el significado que estos aportan a la historia, pero analizamos estos movimientos, sobre todo, en el significado que le da al plano la dirección de la cámara. Aunque este aspecto es importante, cuando liberas la cámara de un punto inmóvil como el trípode (y las diferentes herramientas que permiten "mover el trípode" en diferentes direcciones) la dirección comparte importancia con la herramienta. Lo que utilices para mover la cámara puede ser tanto o más importante en la lectura del plano que la dirección, siendo incluso según qué herramientas parte del repertorio estético de muchos directores. Esta vez nos vamos a fijar en tres modos diferentes de mover la cámara libremente: la cámara en mano, la cámara estabilizada y la cámara subjetiva. 

La cámara en mano o cámara en hombro fue una de las primeras herramientas que aparecieron en el cine una vez las cámaras comenzaron a reducir sus dimensiones. Tan pronto las cámaras tenían un peso más razonable para llevar encima, los operarios comenzaron a cargársela a la espalda para grabar con más versatilidad. Ahora más que nunca, ya que una cámara de cine puede ser tan pequeña que se puede aguantar con una sola mano (a veces con la pequeña ayuda de un estabilizador como un Easyrig). Utilizar la cámara en mano, a pesar de ser un recurso cada vez más común, tiene un fuerte vínculo narrativo con la cámara documental. A menudo se utiliza para dar un carácter más realista o rutinario a la escena y trasladar de forma más efectiva al espectador dentro de la historia. Aún así, la cámara en mano comenzó a ser un recurso habitual en películas de acción para "ocultar" la falta de velocidad o dinamismo que podría tener una acción. Por ejemplo, en una escena de persecución, si el intérprete corre extremadamente rápido, en la segunda toma ya casi no puede correr. Con el zarandeo de cámara - un recurso llamado Shaky cam -, ayudas a crear la sensación de estar corriendo a mucha velocidad, aunque el intérprete vaya a un ritmo menor. Por esta razón, la cámara en mano cada vez más está ligada a sensaciones de tensión e intensidad muy próximas a las emociones que se pretenden transmitir en las películas de acción.

Habrá veces que no queremos llevar la cámara en mano, pero necesitamos la libertad y versatilidad que nos da esta. Es por ello por lo que en 1976 el inventor y cinematógrafo Garrett Brown inventó el sistema Steadicam, utilizado por primera vez en películas como Bound for Glory de Hal Ashby y Rocky de John G. Avildsen, y popularizándose por su uso extendido en la película The Shining de Stanley Kubrick. El invento supuso una revolución en el mundo cinematográfico y pronto se extendió su popularidad. Directores como Paul Thomas Anderson implementaron la herramienta en su repertorio estilístico gracias a que permite hacer tomas muy largas con movimientos de cámara muy fluidos y rápidos (como el barrido). El movimiento del steadicam pronto comenzó a asociarse a planos de seguimiento, un recurso muy habitual para presentar un personaje mientras se presenta también un escenario, ambiente o repertorio de personajes ligados al protagonista de la secuencia. Con el tiempo el steadicam, a pesar de seguir siendo una de las herramientas básicas en el mundo del cine, ha inspirado a crear herramientas más modernas para estabilizar la cámara. En las grandes producciones, ya existía la necesidad de utilizar motores giroscópicos para estabilizar la cámara en condiciones más adversas (sobre todo al montarla en grandes aparatos como coches, helicópteros, drones y grúas). Según la tecnología mejoraba y se hacía más pequeña, el paso obvio era adaptar este sistema de estabilización y ponerlo en nuestras manos. Uno de los líderes del mercado de Gimbal, Freefly, revolucionó el sector con su Gimbal manual Môvi. Actualmente, el uso del Gimbal manual de tres ejes (coloquialmente conocido simplemente como Gimbal) se ha extendido muy ampliamente y el precio de estos cada vez es más reducido y está más enfocado a un nivel usuario. Uno de los Gimbal superventas de estos últimos años ha sido el Zhiyun Crane 2, uno de los más sencillos y orientados a prosumer que hay en el mercado. El uso del Gimbal ha liberado los movimientos de cámara y su extendido uso cada vez difumina más el significado único que puede tener este tipo de movimiento. Tanto se utiliza alternativamente para simular un slider como una grúa, un steadicam o, con un poco de inventiva, podemos poner el Gimbal en cualquier lugar y ampliar las posibilidades que nos da una cámara subjetiva.

Cuando la cámara pierde completamente su libertad y pasa a simular lo que ve un personaje (u objeto) es lo que llamamos cámara subjetiva (o punto de vista). Este tipo de plano, originariamente, se utilizaba para simular la visión que tiene un personaje, a menudo haciendo uso de la técnica plano-contraplano – un personaje mira, vemos lo que ve y volvemos a un plano de su reacción. Pero según las cámaras reducían su tamaño y la tecnología daba más libertad creativa, la cámara subjetiva permitía hacer planos y movimientos mucho más ambiciosos. Uno de los ejemplos más recientes de este tipo de plano es en la serie Breaking Bad de Vince Gilligan, donde la cámara se situaba en el punto de vista de objetos comunes (como una pala o el interior de una bañera) para simbolizar la inevitabilidad de los eventos de la serie. Otros planos subjetivos en movimiento utilizados habitualmente son el Snorricam (un aparato colocado en frente del talento, que se utiliza para crear una sensación de desorientación o de estar bajo la influencia de drogas) o la cámara de vehículo subjetiva (habitualmente colocada en un lateral o en la parte superior del vehículo mirando en frente o detrás, dando sensación de adrenalina o de alta velocidad).

En definitiva, los movimientos de cámara son una de las bases más importantes del lenguaje cinematográfico y, no sólo debemos tener en cuenta qué movimiento hará la cámara, sino cuál será la herramienta que utilizaremos y cómo afectará ésta a la escena y al significado del momento. Elegir bien qué herramientas utilizaremos en nuestro rodaje no es sólo cuestión de presupuesto, es de vital importancia para transmitir el mensaje que la obra quiere crear. Saber de que disponemos y cómo utilizarlo es el mejor recurso que tenemos como cinéfilos así que, a partir de ahí, sólo queda pasar a la práctica.