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Movimientos de cámara - Parte II

Movimientos de cámara - Parte II

Anteriormente vimos qué movimientos de cámara nos permitía el lenguaje audiovisual sin movernos de lugar, simplemente utilizando un trípode. Pero sólo con un trípode no se pueden dominar todos los significados que podemos transmitir con movimiento, así que en este artículo daremos un paso más allá y hablaremos sobre los movimientos de cámara utilizando un punto móvil, es decir, una línea recta imaginaria. Trabajaremos los significados de los movimientos en cada una de las tres dimensiones y también cómo estos movimientos se pueden combinar con los movimientos en punto fijo para ampliar su significado.

En primer lugar, al mover la cámara horizontalmente (es decir, en el suelo hacia adelante o atrás, hacia la derecha o a la izquierda) lo más habitual es utilizar una dolly (trípode con ruedas), un slider o un carro de travelling. Es por ello por lo que es de esperar que la nomenclatura de este movimiento haya heredado el nombre de la herramienta que se utiliza. Por un lado, el movimiento hacia adelante o atrás se le llama dolly in/out o travel in/out, aunque el nombre más universal para este movimiento es el de push in y pull out. En el cine clásico, sobre todo durante la era de oro de Hollywood, el uso de la dolly era muy popular y gran parte del lenguaje cinematográfico del movimiento de cámara se cimentó en torno al uso de la dolly y sus limitaciones. Lo podemos ver constantemente en películas del Film Noir como El Halcón Maltés de John Houston o Sed de mal de Orson Welles. Por ejemplo, uno de los planos más utilizados era el push in hacia un personaje, para resaltar la emoción o impacto del interprete, o un objeto o acción, para transmitir la importancia que tiene en la escena. En cambio, el pull out es muy habitual para revelar el escenario que rodea al personaje o, en otras ocasiones, para finalizar una historia y literalmente alejarnos de ella. 

Cuando movemos la cámara lateralmente, o también llamado travelling lateral, normalmente es por pura funcionalidad: un personaje camina, un objeto se mueve... Seguimos una acción que va de un lado a otro. Pero la importancia de este movimiento en cuanto a su significado reside en la dirección. En el lenguaje cinematográfico occidental el movimiento de izquierda a derecha implica avance o progreso. En cambio, el movimiento contrario - de derecha a izquierda - significa retroceder o volver al inicio. Es tan habitual esta significación que incluso películas enteras giran en torno a este simbolismo, como por ejemplo Snowpiercer de Bong Joon-ho. Una virtud (o un defecto) que tiene el movimiento lateral es cierta sensación de omnipresencia en la acción. Es un movimiento muy poco subjetivo y eso hace que sea difícil atribuirle un único significado sin contexto o contenido. Stanley Kubrick lo utilizaba constantemente en sus películas para crear alienación entre el espectador y los acontecimientos del film. O es utilizado para mostrar la inevitabilidad de algún evento o del paso tiempo. También es utilizado habitualmente en películas bélicas para enseñar los estragos masivos y extensos producidos por la guerra.

 

El último movimiento que nos queda analizar ahora es arriba y abajo. Este movimiento es aún menos común ya que, aparte de la dificultad técnica que supone trabajar con una grúa (de ahí el nombre de crane up y crane down), la sensación de ser un movimiento poco subjetivo es aún más exagerada que en el travelling lateral. Es por ello por lo que el crane up se utiliza muy a menudo para mostrar de forma omnisciente un espacio de grandes dimensiones. Por otra parte, el movimiento contrario, de arriba abajo, tiene un significado similar, pero con el orden de factores invertido: en vez de ascender de la acción concreta a un punto omnisciente, iniciamos la acción desde un punto objetivo hasta centrar el plano en la acción que nos interesa. Éste es muy habitual como plano de localización en el inicio de una escena o película para situar al espectador y rápidamente meternos dentro de la acción. Otros usos que se le puede dar son sentimientos de inferioridad e impotencia o de superioridad y magnificencia dependiendo del contexto y la dirección. 

Una vez vistos los movimientos básicos, a no ser que quieras trabajar como Wes Anderson y tengas prohibido hacer más de un movimiento a la vez, es hora de ver cómo funcionan si los unimos. Principalmente, los movimientos que son complementarios son los que mejor trabajan juntos: el movimiento lateral con la panorámica, la grúa con el tilt y el push in y pull out con el zoom. Combinar estos movimientos dan mucho énfasis al significado que ya poseen. Por ejemplo, crane up con tilt down es un movimiento clásico al enfatizar mucho más el significado de ascensión de la escena sin perder el foco de atención de la acción. O un zoom in con un push in concentra mucho la atención en el centro del plano. A veces, sin embargo, cuando trabajamos con movimientos complementarios y direcciones opuestas (a diferencia del crane / tilt) creamos significados nuevos que alteran la percepción espacial del espectador. Un movimiento de cámara que es ya un clásico en el cine es el dolly zoom, también llamado efecto Vertigo por ser su primer uso en la homónima película de Alfred Hitchcock. Este consiste en mover la cámara en push in o pull out y hacer zoom en la dirección contraria a la vez. De este modo, el sujeto de la escena mantiene el espacio que ocupa en el plano, pero su entorno se estira o se comprime creando un efecto de alteración espacial muy interesante a menudo asociado al pánico.

 

En conclusión, si que es verdad que los movimientos de cámara utilizando un punto móvil dependen mucho del uso de herramientas más avanzadas que un trípode - como sliders, dollies o grúas - y muy a menudo van ligados al movimiento de nuestros personajes en la acción de la escena, pero esto no implica que no podamos sacarle todo el jugo a la escena y sólo utilizar estos movimientos para seguir a los personajes. Todos los movimientos se pueden aprovechar en momentos estáticos o rompiendo las expectativas del espectador. A partir de aquí sólo hay que dar alas a la imaginación. Y si con esto no basta el último paso es liberar la cámara, de lo que hablaremos en una futura publicación.